domingo, 4 de septiembre de 2011

Otra báltica en Alcázar

La temporada gaviotera ha comenzado fuerte en Alcázar. Si bien los números de sombrías aún son bajos (apenas dos centenares; lejos de los varios miles de Colmenar Viejo en Madrid), tuve varios sobresaltos en la mañana del sábado. De ellos, el más destacado fue la observación de una gaviota sombría con todo el aspecto de ser una báltica, Larus fuscus fuscus.

Siempre que hablamos de este taxón tan controvertido, debemos incluir la coletilla de "supuesta báltica", pues ya sabemos que es muy difícil, si no imposible, identificar una fuscus nominal si no está anillada. Obviemos este particular y vayamos al grano.

Yo me quiero centrar en la impresión que produce observar esta gaviota en un contexto europeo occidental. No importa que finalmente sea una báltica o no: yo pienso que sí lo es, sin lugar a dudas, pero es sólo mi opinión. Pero este tipo de observaciones pueden ser útiles si nos aportan una experiencia y nos permite sentar conceptos y bases para seguir tratando este tipo de claves identificativas tan inestables en los últimos tiempos.


Aquí la tenemos. Lo tiene todo para ser una báltica de libro: aspecto grácil y delicado, gran proyección primaria, color negro del dorso, patas cortas de tono amarillo terroso, pico largo y fino, etc.

En la foto de abajo, vemos un detalle de importancia que apoya la identificación: el mosaico bicolor en el dorso que supone el contraste de las nuevas plumas con las antiguas. Según la bibliografía y la práctica en el campo, las bálticas tienen nuevas plumas de un negro azulado, cuyo lustre se pierde con el desgaste a lo largo del año, para acbar siendo de un azul muy oscuro o negro apagado. Esta diferencia de tonos puede verse en las dos fotos siguientes:



En una rápida visión del ave en vuelo, destaca nuevamente el color tan oscuro del manto, así como la muda en primarias, totalmente atípica para una sombría en estas fechas. Precisamente por esto me gusta analizar la muda durante todo el año, y así establecer comparaciones cuando aparece una muda "atípica" como en este caso. 


P1 y P2 han alcanzado el máximo de longitud, y se adivina la incipiente P3 en pleno crecimiento. Se aprecia muy poco desgaste en P4-P10, a diferencia de las sombrías normales, cuyas primarias antiguas tienen un año de antiguedad. Sin embargo, las bálticas mudan las primarias dos veces al año, por ello esas primarias muestran un desgase leve o moderado: tienen apenas unos meses de antiguedad.


Además, la muda primaria en septiembre en sombrías graellsii está ya avanzada. De media, supera ya a P7; raramente está tan retrasada como en este ejemplar, aunque un pequeño porcentaje sí muestra ese retraso, especialmente en el taxón intermedius.

Por último, mi buen amigo Hannu Koskinen, para mí el mayor experto en bálticas, comenta lo siguiente:
"Looks very good Baltic, the moult in inner primaries is well ok Baltic style as well. Just analysed over 300 fuscus wing images; more than 50% of adult fuscus moult inner primaries here at Finland"


Desde 2007, son varios los registros de bálticas en Alcázar. Una de ellas anillada en Finlandia (la famosa C·AC0, registrada en dos ocasiones), y otras dos en Noruega. El resto, pese a no portar anillas, son candidatas a bálticas con todas las papeletas. Aquí vemos a dos de ellas:



Y de las anilladas:

Y[C·AC0], anillada en Finlandia.
N[J1HP], anillada como báltica en Noruega.
N[J6NR], anillada en Noruega como báltica.
Esto no ha hecho más que empezar, ya os iré contando. ¡Adrenalina para este otoño/invierno!

3 comentarios:

mikelgar dijo...

Hola Gabi. Una preguntica...sería posible ver una de estas en las Canarias?

Gabi vuelvepiedras dijo...

Muy buenas,

teóricamente, cualquier lugar de Europa occidental está fuera del rango de invernada de las fuscus nominales, aunque hay muy escasos registros de bálticas en el noroeste de Africa, por lo que podría caer alguna en las Canarias, pero sería una rareza de primer nivel, desde luego.

Un abrazote
Gabi

José Ramón dijo...

Enhorabuena, otra más a la saca... Buena entrada, Gabi. Un abrazo