domingo, 9 de noviembre de 2008

Grecia

Ya estoy de vuelta de la antigua y venerable Grecia.

Sólo fueron dos días completos de pajareo y, aunque la cosa estuvo flojita en cuanto a gaviotas, con el resto de volátiles he disfrutado de lo lindo.

El lago Kerkiní tiene un potencial tremendo. A pesar de no ser la mejor época del año, rebosaba de vida. Nada más llegar, tuve la suerte de encontrarme con los técnicos del centro de interpretación del lago, que estaban censando en la parte norte. Fue la gran espinita del viaje, porque no pude ver los nada menos que 31 ánsares chicos Anser erythropus (!!) que acababan de llegar al lago. Nos perdimos tratando de encontrar el sitio...una verdadera pena, habría sido una magnífica ocasión para tachar esta rara especie de mi lista. Por otro lado, los cormoranes pigmeos Phalacrocorax pygmeus son legión (conté 1.800 acudiendo al dormidero al caer la tarde), las garcetas grandes son abundantes, 1 solitaria cigüeña negra y la estrella del lago, el pelícano ceñudo Pelecanus crispus se dejó ver a escasos metros y en números de varios cientos de ejemplares.

En cuanto a gaviotas, cientos de reidoras, unas 40 michahellis y al menos 2 lejanas cachinnans, mi principal objetivo en tierras griegas. Al final sólo pude ver estos ejemplares en los dos días de pajareo, porque en los alrededores de Thessalonikí hubo exclusividad de patiamarillas, muy parecidas a las de nuestra parte del mediterráneo, quizás los juveniles algo más claritos. Algunas decenas de cabecinegras en las salinas de Angelochorí, y en cuanto a láridos, poca cosa más.

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